Qué tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento. Hipócrates
Una nueva alternativa en salud y bienestar para todos con aceites esenciales 100% Naturales
martes, 13 de mayo de 2014
'Sí, confieso que yo solito he matado a millones'
La influenza causa unas 500.000 muertes al año.
En entrevista, el virus de la influenza cuenta cómo actúa y cuándo llega a ser letal.
Si alguien puede decir que conoce y ha conocido por dentro a reyes, papas, mandatarios, millonarios, estrellas y toda clase de gente, es el virus de la influenza. En entrevista, este agente, que cada año enferma a millones y mata a miles, reconoce que no es una pera en dulce y que él y su familia son una mafia completa.
“Hasta recurrimos al ‘fleteo’, y qué”, dice.
¿Se considera malo?
A ver, le devuelvo la pregunta. ¿Qué piensa usted de la gripa rusa, que mató a un millón de personas a fines del siglo XIX; de la gripa española, que se cargó a más de 50 millones; de la gripa asiática de 1958, que dejó 1,5 millones de fallecidos, o del susto que les pegué en el 2009 con la AH1N1? Si eso le parece perverso, pues sí, soy malo.
Dice eso por asustarnos...
Yo no caño, solo hablo con la verdad: soy el responsable número uno de la mayoría de los picos gripales que se presentan cada año y que afectan a millones de personas en todo el mundo. Eso sí, muchos no me resisten y acaban muriendo por mi culpa.
Se dice que, como la mafia, usted no actúa solo sino en gavilla. ¿Cómo es eso?
Respetico, en gavilla no... Los virus de la influenza somos una familia, la de los orthomixovirus, y somos como cinco combos: el A, el B, el C, el isavirus y los thogotovirus. Los más malos somos los tres primeros.
¿Cuál es el más nocivo?
Para serle franco, el A y el B somos mala clase. Pero aclaro: el A tiene unos tipos que apenas asustan y otros que pueden matar; incluso es capaz de afectar animales.
¿Como cuáles?
¿Le suena lo de la gripa aviar o la mal llamada gripa porcina? Por ahí es la cosa...
Hágame su retrato hablado...
El A, el B y el C nos parecemos. Somos esferitas o filamentos con pedacitos de ARN por dentro, es decir, de ácido nucleico que puede producir algunas proteínas como la hemaglutinina (H) o la neuraminidasa (N), que son como bulticos que se me notan por fuera y que sirven para identificarme. Es más, por eso ambas letras aparecen siempre en mi nombre.
¿Y cómo es el modus operandi de su gavilla... perdón, de su familia?
Búrlese, pero le advierto: ojalá que no lo coja mal parado la próxima vez que nos encontremos... Lo nuestro es como un ‘fleteo’ que les hacemos a las células del tracto respiratorio; las seguimos y nos pegamos a ellas con la H. Y a través de la N les metemos nuestro ARN. A partir de ese momento, esas células quedan bajo nuestro control... Las usamos para multiplicarnos hasta romperlas. Cuando eso pasa, saltamos a muchas otras células, y si no hay defensas que nos tranquen... de malas.
¿Y cómo se siente eso en el cuerpo?
Usted sabe que eso se siente inicialmente como un resfriado, con dolor de cabeza, de garganta, muscular y articular; tos, porque el cuerpo trata de sacarnos; fiebre, porque las defensas se activan, ¡y una moridera! Eso dura como unos cinco días.
¿Cómo así? ¿Acaso no dijo que es responsable de miles de muertos?
Sí, y le repito: podemos complicar la vida con neumonías y fallas respiratorias severas, que llegan a ser mortales en personas con las defensas bajas. Aclaro que a veces les dejamos el terreno abonado a unas conocidas nuestras, las bacterias, que son unas oportunistas de verdad y son capaces de causar unas infecciones letales de verdad.
Bueno, eso es dentro del cuerpo. ¿Y cómo pasa de una persona a otra?
Fácil: la secreción bronquial, la saliva y los mocos de una persona infectada alojan a millones de nosotros. Basta con que le hablen, le tosan, le estornuden o le den la mano contaminada a otra persona... y listo. Además, nos amañamos en los ambientes secos y fríos y podemos ser dañinos a la temperatura del cuerpo por una semana. Si nos congelan no nos matan, nos preservan.
¿Le teme a algo?
Sí, pero no le diga a nadie: los jabones y los detergentes son como kriptonita para nosotros; no la tenemos fácil en organismos con las defensas fuertes y tampoco nos va bien con las personas que han sido vacunadas.
¿Algo más?
Sí, que se prepare para soportarnos, porque mientras hablábamos mi familia bajaba por su garganta...
Ojo, no haga...
Cuidado con los remedios
No use antibióticos. No insista, no me hacen ni cosquillas. No sirven para curar o acortar las gripas.
No se automedique. Aunque se vale usar remedios para aliviar algunos síntomas que causo, como la fiebre y el dolor, no se sobreactúe con el consumo de fármacos para la tos, sobre todo en niños; hacen que las secreciones se queden en los pulmones, lo cual es un medio de cultivo ideal para las bacterias.
No crea en remedios mágicos. Los virus se eliminan solos.
Si tiene gripa, prevenga contagio.
Lávese las manos con frecuencia, con agua y jabón.
No salude de beso o de mano.
Use siempre tapabocas.
Cúbrase al toser o estornudar.
Excelente e interesante entrevista, Gracias al Eltiempo.com
Por: CARLOS F. FERNÁNDEZ |
4:13 p.m. | 22 de Abril del 2014
Los secretos del agua en el cuerpo
Tomado de www.eltiempo.com
Agua
Al hacer ejercicio se pierde mayor cantidad de agua, por lo cual su requerimiento aumenta.
Favorece la absorción de nutrientes y ayuda a mantener la temperatura corporal.
El agua está presente en un gran porcentaje del cuerpo y es indispensable para funciones vitales como mantener la temperatura, facilitar la absorción de nutrientes y transportarlos a nivel celular.
El porcentaje de este líquido en un adulto es del 60 por ciento. En los menores de 6 meses, de 74 por ciento; de 6 meses a un año, de 60 por ciento y de 1 a 12 años, 60 por ciento. Mantener una adecuada hidratación es indispensable. Aquí les contamos algunos aspectos básicos para que el organismo se relacione bien con el agua. (¿Qué pasa en el cuerpo cuando súbitamente se queda sin agua?)
¿Cuánta agua se debe consumir al día?
Un hombre adulto debe consumir 2,5 litros de líquidos al día y una adulta 2,0, que también pueden ser aportados por bebidas y alimentos del día. El agua, los jugos, el café, el té, las sopas, la leche y otros líquidos contribuyen con el 80 por ciento de la ingesta total del agua.
¿Y los alimentos sólidos?
Estos aportan el 20 por ciento restante. La lechuga, el apio, el melón y la mayor parte de las frutas contienen entre un 80 y 90 por ciento de agua. Carnes y mariscos alrededor de un 70 por ciento y el pan, 36 por ciento.
¿Al día hay que tomar ocho vasos de agua?
No. Esa cantidad hoy es considerada por la ciencia médica un mito. La idea es mantenerse hidratado consumiendo las bebidas y el agua que el cuerpo requiere a partir de una serie de señales, como la sed y la resequedad de la piel y de la boca. En promedio, la gente bebe, de manera activa, la cantidad necesaria, sin que el cuerpo se resienta.
¿Y en la actividad física?
El requerimiento aumenta y se calcula basado en las pérdidas de agua por sudoración. Se recomiendan 250 mililitros cada 15 minutos durante el ejercicio. Cuando es de alta intensidad, puede ser necesario agregar electrolitos con base en sal y azúcares (bebidas preparadas o jugos), que ayudan a recuperar minerales y energía, además de garantizar el buen funcionamiento de músculos y sistema vascular.
¿Cómo se pierde agua?
El cuerpo la consume a través de todas sus funciones. Las pérdidas sensibles ocurren a través de la sudoración, las secreciones del cuerpo, la orina y la respiración, entre otros.
¿Cuáles son los signos de deshidratación?
El más común es la sed, pero también se suele apreciar una disminución en la frecuencia de micción y el color de la orina se hace más fuerte, al igual que su olor. También hay resequedad de la boca, aumento de la frecuencia cardiaca y respiratoria y, en casos extremos, caída de la tensión arterial.
¿Son buenas las bebidas saborizadas y con azúcar?
Lo importante de las bebidas es la cantidad de agua que aportan. Cuando traen azúcar u otros componentes, éstos deben formar parte de la dieta normal, para no excederse.
¿En qué casos consumir líquidos con sodio y potasio?
El agua debe contener electrolitos (sales y minerales) cuando las pérdidas de éstos son evidentes. Eso ocurre con diarrea, vómito, sudoración profusa y eliminación excesiva de orina (como sucede con enfermos de diabetes), entre otros. En casos graves, el consumo debe ser asesorado por un médico.
¿El consumo de licor deshidrata?
El alcohol inhibe la hormona antidiurética, lo que quiere decir que el cuerpo elimina más agua de la que debería bajo su efecto. De ahí que cuando hay consumos elevados de licor, es necesario hidratarse de manera constante.
¿Las personas con sobrepeso tienen más grasa que agua?
Cuando el peso de una persona está determinado por un alto porcentaje de grasa, se reduce la proporción de agua en su cuerpo. Es necesario compensar aumentando el consumo de líquido.
dōTERRA te da 7 claves para mantenerse joven
Las medidas para prolongar la juventud están al alcance de la mano. Es hora de ponerlas a andar.
Envejecer es un proceso inexorable, pero toda persona tiene la capacidad de hacerlo más lento y de mantenerse vital, poniendo en práctica hábitos adecuados y manteniendo a raya los nocivos.
Ya que estamos en Semana Santa, y muchos pueden manejar tiempos y costumbres a su aire, aprovechen para poner en marcha las siguientes recomendaciones.
Ejercicio: se ha demostrado que el ejercicio regular, preferiblemente diario y en condiciones aeróbicas (trotar, correr, montar en bicicleta, patinar, bailar), aumenta el flujo sanguíneo a nivel cerebral y cardiovascular y mejora el tono muscular y la resistencia de estas estructuras, lo que hace que la persona proyecte una apariencia más juvenil. La actividad física, además, regula la tensión arterial, los niveles de azúcar, mejora el sueño y reduce el estrés.
Hidrátese: es importante que usted mantenga un nivel de consumo de líquidos de al menos un litro y medio al día (sumando todas las bebidas y líquidos contenidos en las comidas). Uno de los mayores signos de envejecimiento es la de la deshidratación de la piel. Esta condición hace que los surcos se pronuncien, las arrugas sean más notorias y la piel se vea mate, poco rozagante.
Usted es lo que come: consumir cinco porciones diarias de frutas y verduras (sobre todo las de hoja verde) al día, junto con proteínas (sin excederse) y una cantidad moderada de grasas y carbohidratos, aporta al cuerpo la energía y los nutrientes que necesita para funcionar sanamente. Esta dieta garantiza la producción de colágeno, vital para reducir las arrugas, sobre todo si los productos son naturales. En otras palabras, trate de bajar la ingesta de alimentos procesados. Si considera que necesita tomar vitaminas adicionales, lo más conveniente es que lo consulte con el médico.
Peso estable: trate de que las variaciones en su peso, a través de toda su vida, no sobrepasen los tres kilos. Se sabe que las ganancias o pérdidas severas impactan en la piel, al punto que ésta se estira o se encoge, lo que se proyectará como flacidez o piel envejecida. Los cambios drásticos de peso también favorecen la aparición de estrías en las mujeres.
Protector solar: el sol es la principal causa de envejecimiento cutáneo y además puede ser generador de uno de los cánceres más comunes que hay. Úselo a diario, sin importar el clima.
Cuide sus neuronas: entre más activo mental y laboralmente se mantenga, se proyectará más joven, pues el proceso de envejecimiento natural se hace más lento.
Evite: saque de su vida al cigarrillo, que disminuye la oxigenación en el cuerpo y es un importante factor de riesgo; reduzca el alcohol y no se prive de sueño. La mala noche se nota.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






