martes, 27 de mayo de 2014

PREVENIR CÁNCER DE MAMA



Para prevenir el cáncer de mama, a evitar ciertos químicos del entorno





Investigadores elaboran lista de 17 sustancias cancerígenas porque provocan tumores mamarios.


Por: AFP

www.eltiempo.com


12:39 p.m. | 13 de mayo de 2014 

Científicos priorizan 17 sustancias relacionadas con el desarrollo de tumores mamarios en animales.

Científicos estadounidenses identificaron las sustancias químicas más cancerígenas presentes en el entorno cotidiano que las mujeres deberían evitar para disminuir los riesgos de cáncer de mama, en una pista que consideran importante para su prevención.

La investigación, publicada este lunes en la revista Environmental Health Perspectives confirma, así mismo, que los productos químicos que provocan tumores cancerígenos en las glándulas mamarias de las ratas también están vinculados al cáncer de mama en los humanos.

El estudio elaboró una lista de 17 sustancias cancerígenas prioritarias porque provocan tumores mamarios en los animales, a los que muchas mujeres están expuestas.

Se trata de productos cancerígenos presentes en la nafta, el gasoil y otras sustancias que emanan de los vehículos, así como ignífugos, solventes, corrosivos de pinturas y derivados de desinfectantes usados en el tratamiento del agua potable, entre otros.

"Esta investigación brinda elementos para prevenir el cáncer de mama identificando productos químicos prioritarios a los cuales las mujeres están más a menudo expuestas y muestra también cómo controlar esta exposición", explica el médico Ruthann Rudel, director de investigacion en el instituto Silent Spring de Newton (Massachusetts, noreste), coautor de la investigación.

"Estas informaciones guiarán los esfuerzos por disminuir el contacto con estas sustancias ligadas al cáncer de mama y ayudarán a los investigadores a estudiar cómo las mujeres se ven afectadas", añade.

Las investigaciones llevadas a cabo hasta ahora sobre el cáncer de mama no tomaban en cuenta la exposición de mujeres a una gran cantidad de productos químicos, sobre todo por la falta de información acerca de los productos que había que analizar para probarlos.

Según estos investigadores, los grupos de consulta de expertos de la Casa Blanca, el Instituto Estadounidense de Medicina y el Comité de coordinación para la investigación medioambiental y el cáncer de mama subrayaron que las sustancias químicas presentes en el entorno cotidiano eran una pista prometedora para la prevención de tumores malignos mamarios.

Reducir la exposición a productos químicos
"Todas la mujeres en Estados Unidos están expuestas a sustancias químicas que podrían aumentar el riesgo de cáncer de mama, pero lamentablemente este vínculo es ampliamente ignorado", comentó Julia Brody, directora general del Silent Spring Institute y coautora del estudio.

"Reducir la exposición a los productos químicos tóxicos podría salvar la vida de muchas mujeres", consideró, añadiendo que "cuando se habla a la gente del cáncer de mama, no piensa en el riesgo que representan las sustancias químicas".

Finalmente, lamenta esta investigadora, "los fondos asignados a la investigación sobre el vínculo entre el cáncer de mama y los productos químicos en el entorno sólo representan una parte ínfima del total".

"Es imprescindible que las industrias y el gobierno actúen para reducir la exposición a las sustancias más peligrosas", insistió Kristi Marsh, autora de una obra sobre el tema llamado "Little Changes".

Un cáncer de mama le fue diagnosticado cuando tenía 35 años y Marsh, que no poseía antecedentes familiares, lo atribuye a una exposición a químicos cancerígenos.

Para Dale Sandler, principal epidemiólogo del Instituto Nacional estadounidense de Ciencias de Salud Medioambiental (NIEHS), "esta investigación examina de manera extensa y profunda los datos toxicológicos y los biomarcadores vinculados al cáncer de mama". También es una "importante fuente de información" para estudiar el vínculo entre el entorno y el cáncer, dice.

Los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) van a incorporar recomendaciones del estudio al tiempo que se preparan para probar muestras mamarias de unas 50.000 mujeres en el marco de una investigación sobre hermanas para determinar las causas del cáncer de mama.

El cáncer de mama es la segunda causa de mortalidad por cáncer entre las mujeres en Estados Unidos con 40.000 fallecimientos estimados en 2014 y 232.670 nuevos casos diagnosticados, según el Instituto Nacional del Cáncer, que estima que unos 2,89 millones de mujeres padecen actualmente este tipo de cáncer.

miércoles, 14 de mayo de 2014


No soy ningún renacuajo', dice el espermatozoide
Bájele al estrés, no fume, beba poco y evite los golpes ahí abajo, ¡son nocivos!





La célula masculina pide respeto. "Respondo por la mitad de todo", cuenta en esta entrevista.


Por: CARLOS F. FERNÁNDEZ
12:16 a.m. | 14 de mayo de 2014  
www.eltiempo.com

Bájele al estrés, no fume, beba poco y evite los golpes ahí abajo, ¡son nocivos!


En un mundo que clama por la equidad y el respeto por las diferencias, yo, un espermatozoide, quiero reivindicarme, aunque sea ínfimo y a pesar de que tenga que actuar en tumulto con millones para hacerme presente.


Existir ya es difícil para mí, más si se tiene en cuenta que mi misión en la vida es ser la pareja de un óvulo esquivo que es diez mil veces más grande que yo.


Quiero que sepan que en la tarea de conquistarlo acaban sacrificados, en el altar de los cortejos, cientos de miles de mis congéneres.


Todos competimos en una carrera frenética y a la ciega, a codazo y a patada limpia, por llegar y entregar primero una carga que es, nada más ni nada menos, que la mitad de las características que tendría cualquier ser.


Por eso no admito que nos menosprecien; hacerlo sería mirar con desdén el valioso aporte del varón, ese que tiene como gran distintivo la factoría en la que me crié: los testículos.


‘Así vivo yo’


Permítanme hacer un recuento de mi corta, incierta y casi siempre sufrida vida.


A nosotros nos producen por montones, todos los días. Es más, las fábricas chinas son unas aficionadas al pie de los testículos, que funcionan en cada varón desde que cumplen los 12 años y de manera ininterrumpida, a un ritmo de 10 mil a 30 mil millones de espermatozoides por mes.


Si todos lográramos colonizar un óvulo (en caso de que los hubiera, claro) podríamos poblar el planeta entero cuatro veces en un mes. Así que respetico…


Desde que empiezan a fabricarme en mi casa, mejor dicho, desde la etapa de espermatogonia, hasta que estoy madurito y listo para entrar en acción, quiero decir, cuando ya soy un espermatozoide hecho y derecho, pasan alrededor de dos meses y medio. Y les doy un datico: diariamente 500 millones de nosotros, ya maduros, son inventariados en ambos testículos; ahí nos vamos acumulando como un ejército, listos para ir allá, a donde toca ir.


‘Soy un bólido’


Y ya que me dejaron hablar de mí, aprovecho para exigir que dejen de compararme con los renacuajos, por favor.


Soy cabezón como una ojiva; allí guardo 23 cromosomas repletos de ADN que determinan el sexo de la descendencia, entre muchas otras características.


Como cabezón que soy, tengo un sombrero que se llama acrosoma. En él porto una especie de herramienta, en forma de enzimas, que ablanda la pared del óvulo para que yo pueda hacer mi entrada triunfal con mi valioso equipaje.


Debajo de mi cabeza hay una especie de cuello tortuga donde están las mitocondrias. Estas son como generadores que me dan la energía que necesito para trasegar por laberintos oscuros tras el óvulo.


Tengo, además, una cola que es una maravilla de la ingeniería de propulsión. Ella me permite, literalmente, nadar a la vertiginosa velocidad de tres milímetros por minuto. ¡Tres milímetros por minuto! Les parecerá poco, pero a esa escala yo soy un bólido de verdad. Al lado mío, el tal Michael Phelps sí es un renacuajo.


Soy consciente de que, salvo los urólogos y los especialistas en fertilidad, nadie más se atreve a hablar de mí en un coctel; sé que en general mi nombre produce sonrojos y la materia en la que nado sí que obliga a bajar la mirada y a cambiar de tema. Nado entre semen y punto.


Por si no saben qué es, se los explico: es ese líquido lechoso (perdón por lo prosaico) que es liberado durante la eyaculación al final del acto sexual. Para mí es una maravilla: me nutre, me da energía y me transporta.


Nadie se da el lujo de moverse como yo en esa ‘piscina’ compuesta de nitrógeno, ácido úrico, fructosa, fosforociclina, glucosa, sodio, amoníaco y ácido ascórbico. Envidiable, ¿no?


Y a riesgo de que pongan cara de asco diré que, según los que saben, cinco centímetros de este líquido es tan nutritivo como la clara de un huevo. Dejémoslo ahí.


Por último, quiero compartirles algunos de mis gustos personales o mejor espermatozoidales: prefiero el frío, pero no la vida a la intemperie; por eso, nos quedamos fuera del cuerpo, dentro del escroto. También tengo quién me cuide; las células de Sertoli se fajan con el que sea para evitar que el cuerpo me destruya, porque soy haploide, es decir, la mitad de una célula normal.


Y aun así, con mi cabezota levantada, puedo decir orgullosísimo que yo soy el responsable de la mitad de todo.


Cuídenme, por favor

Evite: algunos antibióticos como la tetraciclina, la zentramicina y la eritromicina (salvo que se los formule un médico), así como los anabolizantes con esteroides. Ellos atentan contra la fábrica.

Cuidado: los varicoceles (várices del área testicular), las fiebres, las infecciones urinarias no controladas, los tumores, las inflamaciones, el virus de las paperas y algunas enfermedades venéreas pueden reducir de manera dramática nuestra cantidad y calidad.


Temperatura: diga no a todos los hábitos que aumentan la temperatura en el área genital, como la ropa interior ajustada, pasar sentado mucho tiempo, trabajar en áreas muy cálidas o con el ‘laptop’ en las piernas.

martes, 13 de mayo de 2014


Quiérame, dice el corazón



www.eltiempo.com

Fecha de publicación 6 de mayo de 2014


Sé que usted me nombra mucho, pero poco me cuida. He tolerado que me delegue tareas que en realidad no tengo, como responder por sus amores o malquerencias y hasta dictarle sus presentimientos.


Si prefiere seguir creyendo todo eso de mí, hágalo, pero hoy tengo la obligación de decirle que soy una mera bomba de músculo que cumple una simple y prosaica función hidráulica.

Respondo por llevar la sangre a donde usted la necesita, esa es mi función. No niego que sea importante, pero hasta ahí.

Como músculo que soy necesito entrenamiento, lo que fácilmente usted me daría si diariamente en mi nombre usted trota, camina o se mueve por 40 minutos, sin fatigarse.

Sepa, además, que en sus manos está evitar ponerles obstáculos a los ductos por los que circula la sangre, si pone a raya las grasas, a ese ser abominable que se llama cigarrillo y si mantiene su presión arterial controlada.

Si no me ayuda con eso me obliga a exigirme más y a trabajar en exceso, lo que seguramente hará que me agrande, que me estire hasta volverme fofo e insuficiente.

Entienda que no necesito más de lo que requiere cualquier órgano: una buena oxigenación a través de las arterias coronarias, que usted debe cuidar. No olvide que cuando ellas fallan me veo en la obligación de protestar, porque me infarto.

Si le quedó claro, ¿qué espera? Coma sano, bájele a la sal y al estrés. Y quiérame, por favor, ¿si?.

Una técnica para fortalecer el corazón





Fecha de publicación 6 de mayo de 2014

www.eltiempo.com


A hábitos saludables que lo revitalizan se une una terapia no invasiva que mejora la circulación.

La vitalidad de una persona, que muchos interpretan como la ausencia de signos de envejecimiento, va sobre todo por dentro. Esa es la razón por la cual la ciencia escudriña opciones para lograr que órganos muy importantes, como el corazón, se mantengan fuertes.

Durante el pasado Congreso Colombiano de Cardiología celebrado en Medellín, se habló, entre otras técnicas, de una que ofrece resultados alentadores en este campo.

Se trata de la Contrapulsación Externa Sincronizada (EECP), una terapia relativamente nueva en el país que trata y previene males cardiovasculares, como el infarto del miocardio y la insuficiencia cardiaca, que concentran cerca del 30 por ciento de las muertes en el mundo.

Esta técnica, que existe desde hace 30 años en Estados Unidos, se ha convertido en una alternativa ambulatoria para corregir males coronarios.

¿En qué consiste?

Es un dispositivo médico no invasivo compuesto por tres grupos de brazaletes inflables a presión que se ubican alrededor de piernas, muslos y glúteos. Sincronizados por la frecuencia cardíaca del paciente, se inflan y desinflan rápidamente, produciendo presiones que crean un fuerte y rápido flujo de sangre hacia el corazón y otros órganos.

Cada vez que se inflan, a una presión que va entre los 80 y los 300 milímetros de mercurio, se abren las arterias coronarias para que estas se llenen con mayor cantidad de sangre. De paso, se habilitan arterias colaterales para que la sangre circule por ellas. Esto garantiza la vitalidad cardíaca e incluso mejora la obstrucción, principal causa de infartos.

Según el cardiólogo Gabriel Robledo, esta técnica revitaliza porque “al haber mayor circulación, aumenta la producción de óxido nítrico, sustancia que mejora la función del endotelio (capa que cubre las arterias). Al hacerlo aumenta el aporte de sangre y la oxigenación a todo nivel, cardíaca y de todos los órganos, mejorando su funcionamiento”.

Aunque para cualquier persona resulta favorable, con las valoraciones de rigor, es particularmente útil para pacientes con accidentes cerebrovasculares, infartos previos, Alzheimer y Parkinson, entre otros.

Jaime Calderón, cardiólogo y cirujano cardiovascular, afirma que esta técnica, según la literatura científica, mejora la calidad de vida, pero advierte que aún se necesita más evidencia al respecto.

Juan Rafael Correa, cirujano cardiovascular, opina que tiene todavía aplicaciones limitadas, pero que puede funcionar en casos de insuficiencias cardiacas para mejorar pronósticos a corto plazo. (Lea también: Quiérame, dice el corazón / Le tengo el remedio)

En quienes han tenido infartos o cirugías cardiacas, esto se traduce en menos dolor y fatiga. E incluso podría llegar a reemplazar el stent.

“Un infarto –dice Robledo– es más grave cuando no existen arterias colaterales abiertas, y los jóvenes tienen infartos más severos porque no han alcanzado a hacer durante su vida circulación colateral, que se logra con los años”.

Esta técnica mejora la memoria al haber mayor circulación cerebral; es buena para la disfunción eréctil y se ha visto que reduce la celulitis y ayuda a curar heridas superficiales.

El Journal of The American College of Cardiology afirma que en una serie de pacientes mostró beneficios en caso de angina inestable (dolor severo en el pecho, producido con pocos esfuerzos).

Esta técnica requiere 35 sesiones de una hora, durante cinco días por siete semanas. Sus efectos se prolongarían de tres a cinco años.

En Colombia apenas ingresa y existe en algunas capitales, como Bogotá y Medellín. No está cubierta por el POS y se ofrece en planes particulares, a un costo que bordea los 5 millones de pesos.

Los especialistas coinciden, sin embargo, en la necesidad de que la gente mantenga hábitos saludables que ayuden a prolongar la vitalidad del corazón, como hacer ejercicio y comer bien.

Dormir bien y evitar el estrés también ayudan al corazón
Además de hacer ejercicio, mantener el peso adecuado y reducir el consumo de sal y azúcar, evitar el estrés y dormir bien son claves para mantener sano el corazón.

Según Harvard Medical School, la falta de sueño y la apnea del sueño (pausas en la respiración mientras se duerme) aumentan el riesgo de enfermedad cardiaca. Cerca del 83 por ciento de quienes la padecen también sufren de apnea.
El estrés incrementa el riesgo de ataque cardiaco, al igual que la depresión, la ansiedad, la rabia y el aislamiento.

Las bacterias vuelven a asustar al mundo




Las bacterias vuelven a asustar al mundo

Antibióticos son cada vez menos eficaces para combatir infecciones que producen. Alerta de la OMS.


11 de mayo de 2014

www.eltiempo.com


"El mundo está abocado a una era posantibióticos en la cual las infecciones comunes y las lesiones menores, hasta hoy controladas, volverán a ser potencialmente mortales".

Con este oscuro panorama, Keiji Fukuda, subdirector general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la Seguridad Sanitaria, alertó esta semana sobre la progresiva resistencia bacteriana a los antibióticos, que en algunos casos sobrepasa el 50 por ciento.

Esta verdadera amenaza quedó consignada en las 257 páginas de un informe global del organismo sobre el tema, con datos de 114 países, en el que explica que no hay una sola región del planeta libre de este peligro.

En este 'atlas', denominado 'Resistencia a los antimicrobianos: informe mundial sobre vigilancia', se afirma que de no emprenderse acciones urgentes para mejorar la prevención de las infecciones y cambiar la forma de producir, prescribir y utilizar los antibióticos, el mundo se verá expuesto a "repercusiones devastadoras".

A lo anterior se suma una gran dificultad: el escaso desarrollo de nuevos antimicrobianos desde hace dos décadas. "Hay una cantidad creciente de infecciones para las cuales casi no hay opciones terapéuticas y necesitamos desesperadamente nuevos descubrimientos", dijo Laura Piddock, profesora de microbiología de la Universidad de Birmingham (Reino Unido).

El documento señala que si bien dicha resistencia -capacidad de la bacteria de mutar genéticamente y volverse casi inmune a los antibióticos- es patrimonio de muchos agentes infecciosos, ésta se hace particularmente evidente en siete bacterias responsables de infecciones comunes graves, como la septicemia, la diarrea, la neumonía, las infecciones urinarias y la gonorrea.

En este listado aparecen la Escherichia coli (resistente a la tercera generación de cefalosporinas y fluoroquinolonas), la Klebsiella pneumoniae (resistente a la tercera generación de cefalosporinas y carbapeménicos), el Staphylococcus aureus (resistente a la meticilina), el Streptococcus pneumoniae (resistente a la penicilina), la Nontyphoidal Salmonella y la Shigella species (ambas resistentes a las fluoroquinolonas) y la Neisseria gonorrhoeae (ha disminuido su susceptibilidad a la tercera generación de cefalosporinas).

"Los datos obtenidos para E.coli, K. pneumoniae y S. aureus muestran que la proporción de resistencia de estos agentes a antibióticos comúnmente usados sobrepasa el 50 por ciento en muchos escenarios. La resistencia de la K. pneumoniae a los carbapenémicos (como el meropenem y el imipenem), usualmente el último recurso terapéutico para las infecciones potencialmente mortales causadas por este agente, se reporta en todas las regiones y hace que estos antibióticos ya no sean eficaces en más de la mitad de las personas que las contraen", dice el informe.

Por su parte, las fluoroquinolonas (como norfloxacina y siprofloxacina) son los antibacterianos más utilizados en el tratamiento de las infecciones urinarias por Escherichia coli. Las cefalosporinas (cefmetazole, cefoxitin, flomoxef y latamoxef) de tercera generación son usadas, entre otras infecciones, para tratar la gonorrea.

En algunos entornos, hasta un 90 por ciento de las infecciones por S. aureus son resistentes a la meticilina (como Nigeria) y esta resistencia aumenta en un 64 por ciento el riesgo de mortalidad del paciente.

Aunque la OMS explica que la resistencia de los microbios que atacan al ser humano es un proceso natural, dado que ello les permite evolucionar, el mal uso de los antibióticos (tanto en humanos como en animales), la carencia de métodos diagnósticos adecuados y las malas prácticas preventivas en los hospitales han agravado la situación.

"Hemos descubierto que además de tratar infecciones, los antibióticos son utilizados en dosis más débiles que las terapéuticas para favorecer el crecimiento de los animales en granjas industriales y esto es preocupante", dijo Awa-Ayidara Kein, especialista de la OMS en enfermedades animales.

El fracaso del tratamiento debido a la resistencia a los antibióticos disponibles también es una realidad en la tuberculosis y la malaria, lo cual pone en riesgo el objetivo mundial de controlar ambas enfermedades.

Con información de agencias y del diario ‘El Mundo’ de España.
¿Qué sucede en Colombia?

En el país -afirma la infectóloga Aura Lucia Leal, coordinadora de resistencia bacteriana de la Asociación Colombiana de Infectología- se destaca el aumento creciente de la resistencia en E. coli frente a las cefalosporinas de tercera generación, que para el 2013 se situaba entre un 15 y 20 por ciento.

"La resistencia en K. pneumoniae frente a este mismo grupo de antimicrobianos es preocupante y ha aumentado en el último año a un 30 o 40 por ciento", dice. En Colombia, agrega la experta, también es evidente la resistencia de la S. aureus, que se calcula entre un 30 y 40 por ciento.

"Se hace necesario establecer una política coherente para racionalizar el uso de antimicrobianos no solo para el uso humano sino también veterinario -afirma Carlos Álvarez, presidente de la Asociación Colombiana de Infectología-. Hay que entender que estos son un recurso limitado que debe usarse prudentemente".

Este problema, recalca, no se soluciona con reglamentaciones ni decretos, pues en ciudades como Bogotá, donde la norma prohíbe la venta de antibióticos sin fórmula, esta disposición solo se cumple en el 20 por ciento de los casos.

"Los efectos de la resistencia bacteriana no son abstractos, hoy en los hospitales ya no existen medicamentos de este tipo para tratar algunos pacientes infectados por lo que muchos se complican y lamentablemente fallecen", agrega el experto.

Las siete bacterias analizadas

1. Escherichia coli. La E. coli se encuentra en el intestino de los animales y los humanos. En condiciones normales, favorece la absorción de algunas vitaminas, pero cuando se vuelve patógena es la causa más frecuente de infección urinaria y de infecciones de las meninges, especialmente en recién nacidos. También se ha relacionado con infecciones respiratorias.

2. Klebsiella pneumoniae. Enterobacteria que normalmente hace parte de la flora natural de los humanos y de los animales. Cuando se sale del canal alimentario, entre el estómago y el recto, puede llegar a ser letal. Este microbio puede producir enfermedades inflamatorias de los pulmones o infecciones en el tracto urinario.

3. Staphylococcus aureus. Es un tipo de bacteria que normalmente se encuentra en la piel y la nariz de las personas sanas. Se dice que hasta el 30 por ciento de la población general esta colonizada por este estafilococo, de ahí que se expanda a través del contacto con las manos, secreciones de la piel o de la nariz de alguien colonizado.

4. Streptococcus pneumoniae. También llamada neumococo, enferma casi exclusivamente a los humanos y es la responsable de un buen número de neumonías y de infecciones que comprometen el corazón. De igual forma, de procesos invasivos a las meninges y en toda la sangre (septicemia). Su hábitat es la faringe.

5. Nontyphoidal salmonella. La salmonela es la principal causante de infecciones alimentarias y está muy difundida en aves y en humanos. Es responsable de millones de infecciones intestinales por el consumo de alimentos contaminados con ella. Causa la fiebre tifoidea.

6. Shigella. Bacteria que invade el tubo digestivo. Su hábitat natural es el colon humano, pero también se encuentra en algunos primates. Se transmite a través del contacto directo e indirecto con agua o alimentos contaminados o con la materia fecal de personas infectadas.

7. Neisseria gonorrhoeae. También conocida como gonococo y es la responsable de producir la gonorrea humana. Puede encontrarse en la cavidad bucal.

Un estafilococo afectó su corazón y pulmón

Un dolor severo en la rodilla derecha que le impedía doblarla y una fiebre de 40 grados hicieron que José Luis, hoy de 24 años, acudiera el servicio de urgencias de un hospital de Cartago (Valle) en abril del 2012.

Allí, los médicos le dijeron que tenía artritis con pus en la rodilla. Lo operaron y permaneció hospitalizado dos días, recibiendo antibióticos intravenosos para contrarrestar la infección.

"Fui dado de alta y me prescribieron ciprofloxacina por varios días, tratamiento que suspendí. Una semana después de dejar el medicamento, me volvió la fiebre, la rodilla se me inflamó y, además, comencé a presentar tos, cansancio y dolor de pecho", cuenta este joven, que fue fumador y por varios años consumidor de drogas.

Los médicos le dijeron que una bacteria llamada estafilococo, que estaba en su sangre, había afectado una válvula de su corazón y estaba afectando el pulmón. Le volvieron a prescribir antibióticos y, dado que la fiebre no cedía, se los cambiaron por otro tipo de antimicrobianos.

"Uno de ellos me causó alergia y me los volvieron a cambiar. A los pocos días me bajó la fiebre y me volvieron a drenar la rodilla. Tras 19 días de hospitalización, en estado delicado, finalmente me dieron de alta y hoy me siento mejor. Fueron unos meses muy duros", dice José Luis.

dōTERRA para esta clase de males que nos aquejan, tiene en su "arsenal curativo" una serie de aceites esenciales; especialmente el Frankincense o Incienso que es muy util para combatir esta bacteria de forma natural.

Escribenos y estaremos dichosos de ayudarte.

El abecé de los temidos radicales libres




Estas moléculas pueden acelerar el envejecimiento y promover la génesis de males como el cáncer.

Por: CARLOS F. FERNÁNDEZ
11 de mayo de 2014 
www.eltiempo.com

Se sabe que los radicales libres pueden aumentarse con el metabolismo de algunos alimentos.

Como si de una fuerza misteriosa y destructora se tratara, muchas personas profesan hoy verdadero miedo a los archifamosos radicales libres y oxidantes.

De ellos se dice de todo: que son dañinos, que aceleran el envejecimiento y hasta que son capaces de causar cáncer y demencia. De hecho, la gente lo afirma, aun cuando lo cierto es que nadie los ha visto y poco se sabe de ellos.

Sin entrar en honduras técnicas, se puede decir que los radicales libres son moléculas a las que les falta un electrón y que a toda costa tratan de recuperarlo de las moléculas que están próximas a ellas.

La verdad es que casi siempre lo logran y dejan a las moléculas que atacan sin ese electrón, lo que las convierte en otro radical libre que, a su vez, buscará el equilibrio con otra molécula, reacción en cadena que puede ser interminable.

El problema es que estas moléculas inestables forman parte de las células, que terminan afectándose, y, por extensión, alteran la función de órganos y los sistemas, lo que puede manifestarse con síntomas diversos.

Se sabe que los radicales libres pueden aumentarse naturalmente con el metabolismo de algunos alimentos, la respiración y el mismo ejercicio.

Sin embargo, factores externos como la exposición al cigarrillo, a las radiaciones, a los alimentos procesados, a los pesticidas y a la contaminación son sus mayores proveedores.

Ahora, es necesario entender que no todos los radicales libres son dañinos. Por ejemplo, las células de defensa generan radicales libres para quitarles electrones a las bacterias y, de paso, desequilibrarlas y destruirlas.

Pero la mayoría es de un peligro supremo. Los radicales libres también toman electrones de las grasas y las proteínas que se encuentran en la membrana de las células, lo que produce un daño que les impide cumplir funciones básicas, como el intercambio de nutrientes y la limpieza de materiales de desecho. Incluso, son capaces de tomar esos electrones del ADN.

Todo esto obstaculiza la regeneración y la reproducción celular, lo cual tiene un efecto devastador: el envejecimiento y la muerte celular.

En la piel, este proceso es el responsable de la pérdida de elasticidad, la resequedad y las arrugas, porque los radicales libres toman los electrones esencialmente del colágeno, responsable de estas características.

Si toman los electrones de receptores en las membranas encargadas de reconocer células vecinas, estas pierden la capacidad de adherirse y proliferan de manera desordenada, lo que favorece el crecimiento de tumores benignos o malignos. De ahí su relación con la génesis de cáncer.

Por ese mecanismo, algunas enfermedades crónicas se han ligado directamente con los radicales libres, como padecimientos cardiovasculares, el mal de Alzheimer, el lupus, la artritis reumatoidea, la diabetes mellitus y la colitis ulcerativa, entre otras.

Fuentes: Pedro González, Sociedad Colombiana de Medicina Preventiva; Silvia Jiménez, artículo ‘Radicales libres, amigos del envejecimiento’, www.saludpr.com (2013).

Cómo medirlos y atacarlos
Cada día hay nuevos métodos para identificar y cuantificar los radicales libres en el cuerpo.

La mayoría de ellos son procesos bioquímicos logrados con técnicas como el radioinmunoanálisis, las pruebas de elisa, la espectrofotometría y otras marchas analíticas que permiten medirlos directamente. Son engorrosas y costosas.

También hay métodos indirectos. Es claro, por ejemplo, que si una persona vive en ambientes contaminados, no hace ejercicio, fuma y su dieta es poco equilibrada, quizá tenga altos niveles de radicales libres.

Entre los alimentos que aportan antioxidantes, y que son una poderosa arma contra ellos, están el aguacate, los frutos rojos (moras, fresas, frambuesas y arándanos), el brócoli, el repollo y, en general, todas las coles. También la zanahoria, los cítricos (naranjas, limones, mandarinas, toronjas), las uvas, la cebolla, las espinacas, el tomate y el aceite de palma.

Aprenda a enfrentarlos
La práctica permanente de ejercicio aeróbico, el no consumo de cigarrillo, seguir una dieta rica en frutas y verduras, eliminar la comida procesada y ultraprocesada, evitar la automedicación, propender a espacios libres de contaminantes y alejarse de los pesticidas ayuda a prevenir los radicales libres.

¿Y si la acumulación es excesiva?

En este caso hay que recurrir a los antioxidantes, que son sustancias capaces de bloquear la oxidación de los radicales libres. En otras palabras, son como donantes de electrones que estabilizan su equilibrio, con lo que dejan de molestar a otras moléculas.

¿Y dónde están los antioxidantes?

El cuerpo tiene unos muy poderosos; otros pueden obtenerse de la dieta y algunos hay que consumirlos como medicamentos o suplementos. Dentro de las células están la catalasa, la glutatión peroxidasa y la superoxidodismutasa, que tienen selenio; este ayuda a formar hidróxilos amigables con las vitaminas C y E (antioxidantes que uno consume). En el plasma hay transferrina, lactoferrina y albúmina, que se agotan con la diabetes; bilirrubina, ácido úrico y hormonas.

Si el cuerpo los produce, ¿por qué se envejece?

Poco a poco los antioxidantes se agotan y los radicales libres externos se acumulan, así que hay que proporcionarlos en la dieta, con vitaminas C y E, polifenoles, flavonoides, carotenos, licopenos, xantinas y luteínas, presentes en cítricos, verduras, té verde, uvas, tomates y vino, entre otros alimentos.

¿Eso es suficiente?

No siempre. El cuerpo pierde, poco a poco, la capacidad para frenar la oxidación; de hecho, cuando este proceso se acelera por la influencia de factores externos, es necesario complementar la alimentación con minerales como el zinc y el selenio, dosis altas de vitamina C y suplementos de vitamina E. Eso sí, se necesitan la valoración y receta de un médico.

Probióticos, esenciales para los niños 

Alimentos ricos en esta sustancia cuidan la flora intestinal y permiten reducir procesos virales.


Por: ASTRID LÓPEZ ARIAS
29 de abril de 2014 
www.eltiempo.com

La leche materna es el alimento que contiene mejores probióticos.

Desde que se nace, en el cuerpo habita una serie de bacterias que componen la flora intestinal o microbiota (término que la comunidad médica busca posicionar). Este es el ejército bacteriano que interviene en el metabolismo, en el sistema inmunológico, y en la regulación del crecimiento de células intestinales y de ciertas vitaminas (K y B).

Pero lo más importante es que en ese ‘valle’ poblado de bacterias, “cuya mayoría está dentro de los intestinos, en el aparato digestivo, es donde se crean las defensas necesarias contra las bacterias, virus y hongos, dañinos para el organismo”, explica Georgette Daould, médico pediatra especialista en nutrición y gastroenterología infantil de Venezuela.

Es por ello, añade la experta, que desde que se nace es muy importante que se mantenga en equilibro esa flora intestinal, y el primer paso, indica, es promover la lactancia materna, “pues la leche humana contiene bacterias buenas que se conocen como probióticos. Allí hay más de 18 diferentes microbios que favorecen el bienestar del intestino y la absorción de los nutrientes de los alimentos. La leche de vaca y las de fórmula carecen de ellas”.

Según la doctora Daould, “las bacterias ‘amigas’ que la madre transmite al bebé a través de la leche son las bifidobacterias, que están en la microbiota del pecho de la madre y que brinda a su hijo”. Así mismo, dice, es muy importante que al iniciar la alimentación complementaria se incluya el consumo de vegetales y frutas, de 3 a 4 porciones al día, para mantener en equilibrio y buen estado a esos ‘inquilinos’ en el cuerpo de los niños.

No la traemos del vientre

Curiosamente, la microbiota intestinal no existe durante la formación del feto, se adquiere al nacer por exposición a bacterianas en el momento del parto, y la transmite la madre al bebé a través de su flora vaginal y gastrointestinal.

Jesús Rosa Salazar, médico pediatra y panelista de la 8ª Reunión Latinoamericana de Expertos en Microbiota realizada recientemente en Cartagena, dice que la microbiota se establece en las primeras horas después del parto, y aunque sufre modificaciones, según la alimentación, los medicamentos o la región geográfica en la que se viva, su ‘configuración básica’ persiste con los años.

“La microbiota se ve influenciada desde el mismo momento del nacimiento. Si el parto es vaginal o por cesárea; si recibe leche materna o no; por la progresiva y adecuada introducción de la dieta complementaria a partir de los seis meses, y no antes, y por el uso o no de medicamentos: antiácidos, ‘antirreflujos’, antibióticos, u otros”, dice el doctor Rosa.

El mundo de los probióticos

Es importante decir que si se altera el buen funcionamiento de la flora intestinal, esto trae consecuencias, entre otras, que se produzca diarrea, que en el caso de los niños puede llegar a estados severos con consecuencias graves.

“Es por eso que uno de los enfoques terapéuticos en el tratamiento de la diarrea es tratar de restablecer la microbiota, lo cual se hace administrando probióticos en gran cantidad, lo que ayuda a suplir las funciones alteradas por la diarrea, y a recuperar el estado normal de la microbiota misma”, añade el pediatra Jesús Rosa.

También resulta importante anotar que la microbiota es susceptible a los antibióticos que habitualmente se utilizan en el control de las infecciones en niños y adultos, por ello es posible que al tomar un antibiótico, sobrevenga la diarrea.

“En la diarrea viral o bacteriana, los probióticos ayudan a acortar el proceso y si la afección iba a durar 5 días puede quedar en 3, con menos días de tratamiento y menos posibilidades para que el niño expanda el virus”, sostiene Daould.

“Cuando se suministra antibiótico a los niños, ya sea por una sinusitis, otitis, infecciones urinarias o neumonía, desde el principio, es recomendable iniciar también con un medicamento probiótico, que lo que hace es disminuir el impacto del antibiótico hasta en un 60 por ciento. Los bebés, desde neonatos, incluso los prematuros, pueden recibir probióticos recetados, solo que en los últimos hay que seleccionar los apropiados” finaliza la experta venezolana.

Más verduras y frutas para alimentar a los ‘inquilinos’

Los expertos coinciden en recomendar que el consumo de probióticos a lo largo de la vida ayuda a mantener una flora intestinal saludable y equilibrada, capaz de responder ante eventos como el ataque de virus y bacterias, tanto en niños como en adultos.

De acuerdo con el pediatra Jesús Rosa Salazar, “la clave está en una alimentación saludable desde la infancia, rica en frutas, verduras, proteínas, y pocos carbohidratos”.

Además, el lavado de las manos antes de comer va también indicado a evitar el ingreso de bacterias maléficas que puedan alterar la microbiota de nuestro organismo”, explica el pediatra Rosa.

En el mercado existen algunos productos lácteos como yogur y leches formuladas que contienen probióticos, en ciertas cantidades, que apoyan el cuidado de la flora intestinal; por ello, resulta importante incluir en la alimentación de los niños, este tipo de alimentos enriquecidos.